Algunas personas tras una operación de cirugía estética sufren un estado de desanimo generalizado que es conocido con el nombre de depresión postoperatoria.
Los motivos
de la depresión postoperatoria
Se considera que una persona que se opera del estomago,
corazón, una hernia, lo hace por motivos de salud, pero no ocurre así cuando se
trata de una operación de cirugía estética. En este tipo de operaciones mucha
gente cuestiona la validez de estas intervenciones e intentan numerosas veces
preocupar y hacer dudar a la persona que se mete en un quirófano para mejorar
su imagen. El resultado es, en muchos casos, que el paciente se encuentra
incomprendido y cuestionado constantemente sobre la decisión que ha tomado.
Sentimientos
mezclados en la depresión postoperatoria
Tras la intervención, los pacientes pueden cuestionarse
la necesidad real de la operación, puesto que en muchos casos la obtención de
resultados satisfactorios se hace esperar unas semanas. Por este motivo en el
paciente se generan, más en el caso de las madres, sentimientos de culpa ante
la posibilidad de complicaciones en la cirugía.
Todos estos sentimientos producen en nuestro organismo
una serie de cambios de tipo orgánico en los cuales aumenta el nivel de
cortisol a medida que se acerca el momento de la operación, hormona que
desaparece de manera brusca transcurrida ésta. Como consecuencia se desarrolla
como una especie de abstinencia que toma forma en la llamada depresión
postoperatoria
¿Qué hacer en
estos casos?
Es sin duda de gran
importancia tranquilizar al paciente y explicarle que los síntomas irán
remitiendo. En estos casos se pueden utilizar varios métodos para que el
paciente se encuentre mejor. Así, se puede influir en el campo emocional
mediante terapias como el reiki, las flores de Bach o diversas técnicas de
masaje. Es vital darse cuenta que los cambios emocionales se producen siempre
tras una intervención, como diferentes son las fases de recuperación.
