Dr. Pedro ZerpaCirujano Plástico y Facial
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BIOPOLIMEROS

La belleza física siempre ha sido altamente valorada en casi todas las civilizaciones del mundo, especialmente en la occidental donde desde los griegos el atractivo físico significaba bondad, virtud y éxito.

Nada hay de malo en querer mejorar un poco la apariencia y la propia percepción, sin embargo, ¿Qué pasa cuando esto se convierte en una obsesión y genera graves daños, a veces irreversibles, en la salud?

Este ha sido el caso de los implantes mamarios y los biopolímeros. En últimos meses se ha visto cómo ha crecido de manera alarmante el número de mujeres que han terminado afectadas en su salud gracias a estos “pequeños” cambios estéticos.

“Los biopolímeros no son más que silicón líquido para los rellenos corporales, es lo que está dentro del implante. En lugares ilícitos inyectan aceite de motor, aceite para niños y hasta silicón para sellar ventanas.” 

Según reseñó el diario 2001, sólo en lo que va de año, el Ministerio de Salud ha recibido 866 denuncias aproximadamente contra los biopolímeros, 450 son los casos conocidos de mujeres afectadas por esta sustancia y 1299 inspecciones las que ha efectuado la Contraloría Sanitaria en estéticas y centro de belleza para constatar los permisos de los productos empleados.

Lo más grave de todo es que todavía, no hay un tratamiento específico para retirar los biopolímeros del cuerpo, y lo que se realiza es un abordaje paliativo de los síntomas que presenta la o el paciente: si hay dolor, se le prescribe analgésico; si hay infección, antibióticos, y así sucesivamente.

En el caso de formarse un granuloma (reacción del cuerpo que tiende a delimitar al cuerpo extraño) hay que operar y sacarlo, sin embargo, la extracción no será por completa, dado que quedara en el organismo una porción reducida de la sustancia inyectada.

En los casos más graves, como cuando está comprometido el nervio facial y hay repetición de infecciones, así como cuando hay granulomas en los glúteos, y no hay manera de controlar las infecciones, “lamentablemente hay que amputar.”